sábado, 12 de agosto de 2006

En ocasiones, me da la impresión de que comienzo a andar. No hay que echar raíces en un mismo sitio, por lo que cada vez me alejo más. Recorro un largo camino, disfruto, hablo, rio, lloro, me emociono, grito, pero...cuando me doy cuenta, vuelvo a estar en el punto de partida. Sí, con heridas y magulladuras que antes no tenía y recuerdan lo vivido, pero a fin de cuentas, me encuentro de nuevo, otra vez, al principio del camino.

Es grato volver al principio, a pesar del largo viaje, uno nunca olvida de donde ha venido .Pero siempre queda la espina del no saber qué ha ocurrido.

"Justo cuando encontré las respuestas a la vida, me cambiaron las preguntas"